sábado, 3 de mayo de 2008

Fiel hasta la muerte

Cuenta la leyenda que un príncipe Gales, LLewellyn, que al volver un día de caza vio a su perro Gelert que había saltado a su encuentro chorreando sangre por las mandíbulas. Y el príncipe pensó aterrado que el perro había hecho daño a su niño. Corrió a la habitación donde encontró a la cuna volcada y ninguna señal del niño. En un acceso de ira se volvió hacia Gelert y la mato con su espada. Un momento después de oyó un llanto: allí bajo la cuna estaba su niño ileso. Junto a el estaba un lobo muerto. En su pena, Llewellyn entero al perro bajo una pila de piedras, y hasta hoy este lugar en Caernarvonshir es conocido como beddgelert, “la tumba de Gelert”.

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