Algunas cosas que nos enseñaron cuando éramos pequeños nos engañaron con algunas afirmaciones que nosotros teníamos por ciertas, porque ahora que ya somos "grandecitos" y podemos informarnos, vamos a desmentir alguna de estas afirmaciones, ¿Podrás soportarlo?.
-No existe ninguna cigüeña, ¿te sorprendió?, si la respuesta es si, de seguro tienes un problema, no se cual será pero lo tienes, tus papis te han engañado toda tu vida.
-No hay Papanoel, de seguro esto no te sorprende ¿o si?, espero que no.
de seguro estas primeras fueron obvias para todos(eso creo), pero ahora voy a escribir algunas no tan obvias, algunas incluso van a llegar a sorprenderte.
-El ciempiés no tiene cien pies. no tienen ni la mitad, solamente pueden llegar a 21 o 30, son muy raros los casos cuando un ciempiés de hace al Matusalén en los que llegan mas de 100. Ni los milpiés tienen mil pies, solamente llegan a tener mas de 200.
-Las avestruces no entierran la cabeza, solo bajan la cabeza por miedo, para comer o para proteger sus huevos.
-Nerón no toco el violín mientras roma se quemaba. Los violines todavía no existían y además estaba a
- Guglielmo Marconi no invento la radio. Fue Nikola Tesla, en la década de los setenta la corte suprema de estados unidos dijo que Tesla invento la radio.
-La frase "como un trapo rojo para un toro" es mentira. Los toros no ven los colores.
Por ahora solo voy a poner unos cuantos, me esta dando sueño ( y estoy en la compu, que raro...), par ala próxima semana intentare averiguar un poco mas.
sábado, 31 de mayo de 2008
Desmintiendo
sábado, 17 de mayo de 2008
Eso lo explica todo
y seguramente se lo llevo.Visto en el fantasito blog que recien acabo de conocer de Alberto Montt: http://www.dosisdiarias.com
sábado, 3 de mayo de 2008
Fiel hasta la muerte
Cuenta la leyenda que un príncipe Gales, LLewellyn, que al volver un día de caza vio a su perro Gelert que había saltado a su encuentro chorreando sangre por las mandíbulas. Y el príncipe pensó aterrado que el perro había hecho daño a su niño. Corrió a la habitación donde encontró a la cuna volcada y ninguna señal del niño. En un acceso de ira se volvió hacia Gelert y la mato con su espada. Un momento después de oyó un llanto: allí bajo la cuna estaba su niño ileso. Junto a el estaba un lobo muerto. En su pena, Llewellyn entero al perro bajo una pila de piedras, y hasta hoy este lugar en Caernarvonshir es conocido como beddgelert, “la tumba de Gelert”.
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