sábado, 31 de mayo de 2008

Desmintiendo

Algunas cosas que nos enseñaron cuando éramos pequeños nos engañaron con algunas afirmaciones que nosotros teníamos por ciertas, porque ahora que ya somos "grandecitos" y podemos informarnos, vamos a desmentir alguna de estas afirmaciones, ¿Podrás soportarlo?.

-No existe ninguna cigüeña, ¿te sorprendió?, si la respuesta es si, de seguro tienes un problema, no se cual será pero lo tienes, tus papis te han engañado toda tu vida.

-No hay Papanoel, de seguro esto no te sorprende ¿o si?, espero que no.

de seguro estas primeras fueron obvias para todos(eso creo), pero ahora voy a escribir algunas no tan obvias, algunas incluso van a llegar a sorprenderte.

-El ciempiés no tiene cien pies. no tienen ni la mitad, solamente pueden llegar a 21 o 30, son muy raros los casos cuando un ciempiés de hace al Matusalén en los que llegan mas de 100. Ni los milpiés tienen mil pies, solamente llegan a tener mas de 200.

-Las avestruces no entierran la cabeza, solo bajan la cabeza por miedo, para comer o para proteger sus huevos.

-Nerón no toco el violín mientras roma se quemaba. Los violines todavía no existían y además estaba a 50 Km. de Roma.

- Guglielmo Marconi no invento la radio. Fue Nikola Tesla, en la década de los setenta la corte suprema de estados unidos dijo que Tesla invento la radio.

-La frase "como un trapo rojo para un toro" es mentira.
Los toros no ven los colores.

Por ahora solo voy a poner unos cuantos, me esta dando sueño ( y estoy en la compu, que raro...), par ala próxima semana intentare averiguar un poco mas.

sábado, 17 de mayo de 2008

Eso lo explica todo

y seguramente se lo llevo.

Visto en el fantasito blog que recien acabo de conocer de Alberto Montt: http://www.dosisdiarias.com

sábado, 3 de mayo de 2008

Fiel hasta la muerte

Cuenta la leyenda que un príncipe Gales, LLewellyn, que al volver un día de caza vio a su perro Gelert que había saltado a su encuentro chorreando sangre por las mandíbulas. Y el príncipe pensó aterrado que el perro había hecho daño a su niño. Corrió a la habitación donde encontró a la cuna volcada y ninguna señal del niño. En un acceso de ira se volvió hacia Gelert y la mato con su espada. Un momento después de oyó un llanto: allí bajo la cuna estaba su niño ileso. Junto a el estaba un lobo muerto. En su pena, Llewellyn entero al perro bajo una pila de piedras, y hasta hoy este lugar en Caernarvonshir es conocido como beddgelert, “la tumba de Gelert”.